Vivir sano, con balance

Cada persona tiene su propio ideal y concepto de lo que es sentirse bien para estar bien consigo mismo y con las personas que lo rodean, aunque hay ocasiones en que nuestro interior (pensamientos, emociones, sentimientos y sensaciones) y exterior (acciones, rutinas, situaciones, personas, contextos) no concuerdan, no van de la mano generando en nosotros inestabilidad e insatisfacción.

Existe algo conocido como balance o equilibrio emocional, entendido como la capacidad de identificar y denominar la emoción actual teniendo en cuenta el entorno en el que interactuamos además de los valores morales y creencias que cada uno posee a partir de la experiencia previa; entendiendo que en nuestro día a día aprendemos, experimentamos, gestionamos y evolucionamos con todo lo que nos rodea y hace parte de nosotros. 

Cada situación que se nos presenta ya sea buena o mala, según nuestra perspectiva genera alteraciones y desequilibrio en nuestro interior, donde tenemos que tomar riendas en el asunto y optar por trabajar ardua y constantemente en aquello que genere bienestar y mantenga el balance emocional. Esto implica que cada persona descubra sus propias fuentes de bienestar y decida por sí misma lo que necesita hacer para mantener su equilibrio.

No queremos catalogar o etiquetar todo aquello que describe nuestros comportamientos y pensamientos, no obstante si se habla de calidad de vida en definitiva todo lo “negativo” no hace parte de este término. Aunque no hay de qué preocuparse ya que lo que tenemos claro es que lo que menos queremos para nuestras vidas es sentir y vivir en negatividad y cambiar todo ello por algo positivo, ¿o no? Algo que nos motive a actuar para mejorar nuestro entorno y lo que conlleva al interactuar, socializar y generar espacios de sana convivencia con nosotros mismos y con los que nos rodean.

Sentirse bien emocionalmente es estar y actuar bien. Es encontrar coherencia entre lo que sentimos y nuestras acciones e interacciones al lograr tener y mantener el control y dominio de las emociones, capacidades, habilidades y actitudes potenciándonos a que ante diversas situaciones que se presenten, logremos comprender, aceptar, afrontar y adaptarnos con mayores probabilidades de éxito. Esto es algo que se va descifrando y construyendo con cada decisión que tomamos, determinando lo que genera bienestar para nosotros y para los que nos rodean.

Si somos capaces de vivir una vida plena durante los momentos difíciles, es menos probable que percibamos estos desafíos que aparecen en la vida como una forma de castigo o culpa. En su lugar, nos presentan una oportunidad de aceptación mediante la exploración y entrenamiento de nuestra inteligencia emocional, fortaleciendo las fuerzas internas que fomentan la salud y tienen un efecto positivo sobre el bienestar y balance.

Publicado por Laura Ballesteros para Evool – Apazionate SAS

Marzo 01 de 2021